Servialsa incorpora la transición energética con naturalidad a su propuesta de valor.
Hay estaciones de servicio que cumplen una función concreta, y otras que, con el paso del tiempo, acaban formando parte de la vida cotidiana de un lugar. Servialsa pertenece a esa segunda categoría. Su historia está ligada a Inca desde 1963, año en que abrió la estación más antigua de la ciudad, y esa trayectoria le ha permitido entender algo esencial: hoy, quien se detiene en una gasolinera no solo busca combustible. Busca agilidad, confianza, comodidad y la sensación de que, durante unos minutos, todo está pensado para hacerle el día más fácil. Esa es precisamente la filosofía con la que trabaja Servialsa.
La compañía ha construido un modelo de servicio que va mucho más allá del surtidor y que convierte cada parada en una experiencia práctica, cómoda y cercana. En sus estaciones, el vehículo recibe atención, pero también lo hace la persona que va al volante.
El gran acierto de Servialsa ha sido entender que la movilidad ha cambiado y que las estaciones de servicio deben cambiar con ella. Por eso, sus espacios se han adaptado a las nuevas necesidades del consumidor actual, integrando soluciones que responden a un conductor mucho más exigente, más conectado y con menos tiempo que perder. Por eso, la presencia de cargadores rápidos para vehículos eléctricos muestra una mirada clara hacia el futuro. Servialsa no se limita a acompañar la transición energética, sino que la incorpora con naturalidad a su propuesta de valor.
Este papel activo también se refleja en su participación en Eco Rallye Mallorca -Inca Ciutat, donde Servialsa colabora dando apoyo mediante «el suministro de combustible a los vehículos híbridos que compiten, facilitando además una atención prioritaria a los participantes para contribuir al buen desarrollo de la prueba», explica Ignacio Sánchez, director Gerente de Servialsa. Y añade que «nuestras estaciones de servicio se adaptan a las nuevas necesidades de los consumidores, con cargadores rápidos para vehículos eléctricos, áreas confortables, servicio de cafetería, desayuno y merienda, además de tiendas donde encontrar productos de primera necesidad y de las mejores marcas, así como pan recién hecho a todas horas. La estación permanece abierta todos los días del año, desde las 06.00 de la mañana hasta las 02.00 de la madrugada, para poder hacer una parada y reponer energías».
Servialsa demuestra así que tradición y evolución no son conceptos opuestos, sino dos piezas que, bien integradas, pueden definir una identidad sólida y creíble.
