La pedra en sec, los bancales sembrados, los olivos monumentales, los caminos de herradura... son tan solo algunos de los elementos que definen el paisaje cultural de la Serra de Tramuntana, reconocido por la UNESCO, el año 2011, como un lugar Patrimonio Mundial. Elementos que sin la dedicación y el esfuerzo colectivo de campesinos y ganaderos se habrían desdibujado con el paso del tiempo.


Mantener viva la agricultura en la Serra de Tramuntana es mucho más que una decisión económica, es una apuesta firme para conservar un legado único en el mundo: un paisaje mediterráneo construido gracias al intercambio de conocimientos entre diferentes culturas que han transformado un entorno de pocos recursos en un espacio habitable y productivo sin alterar su equilibrio natural.
La Serra es un paisaje mediterráneo construido gracias al intercambio de conocimientos entre diferentes culturas
Hoy en día, los productos de la Serra de Tramuntana mantienen la esencia de un saber hacer tradicional y ecológico, acondicionado en parte por la dificultad de mecanizar las tareas agrícolas en terrenos de difícil acceso. Esta realidad comporta, a menudo, una falta de competitividad económica respecto de los productos procedentes de otras zonas con cultivos más intensivos.

Para dar respuesta a esta situación, y para poner en valor el esfuerzo de los productores, el Consorcio Serra de Tramuntana, entidad que depende del Consell de Mallorca, ha creado el Distintiu Serra de Tramuntana Patrimonio Mundial. Este distintivo identifica, con el logotipo de la Serra, los productos cultivados y transformados en estas montañas, y garantiza la calidad, la autenticidad y el compromiso con el territorio. Cada botella de aceite o de vino, cada bote de olivas o de confitura, cada pieza de fruta o de queso con el Distintiu conecta directamente con la esencia de la Serra de Tramuntana.
Los productos de esta zona, Patrimonio Mundial, mantienen la esencia de un saber hacer tradicional y ecológico
Actualmente, doce empresas cuentan con el Distintiu y comercializan, entre todas, una treintena de productos agroalimentarios. Todos se pueden encontrar en el Mercat de l’Olivar, en el centro de Palma, en un espacio gestionado por la Cooperativa de Sóller y que recibe el apoyo del Consell de Mallorca. En este espacio se pueden comprar vinos de las bodegas de Tierra IóN, de Son Grau Gran y de Vinyes Mortitx; aceite de oliva virgen extra, de las cooperativas de Sóller y Estellencs y de las marcas Son Matge y SONMO; también en bebidas, se pueden encontrar licores de hierbas de Licores Tramuntana, licores de cítricos de Licores de Mallorca y agua mineral Font Sorda.
Pequeñas producciones agrarias como Es Safranar, Serradolça, Son Togores o s’Hortet de sa Vinyassa ofrecen olivas, pasta de olivas, confituras, mermeladas, conservas, cítricos, y fruta de temporada. Asimismo, en dicho espacio del Mercat de l’Olivar, hay carne fresca y ecológica de la Cooperativa de Pollença y de SONMO, así como quesos y yogures de sa Cabreta.
Experiencias de la Serra de Tramuntana
Más allá de la alimentación, en la Serra de Tramuntana se elaboran otros productos y se ofrecen servicios sensibles con sus valores. Todas estas empresas que ayudan a cumplir con el compromiso de la UNESCO de conservar el paisaje cultural también tienen su espacio en el puesto del mercado.
Así, se pueden adquirir productos como la agenda planificadora anual «Vi usa Serra», joyas de madera y plata de la marca XIA, tela de llengües de Teix.
Se pueden visitar tres fincas con el Distintiu: Can Det, en Sóller; Alfàbia, en Bunyola; y es Seregalls, en el municipio de Fornalutx
Para comprender la complejidad y la riqueza de la Serra de Tramuntana es imprescindible recorrer los lugares que conservan viva la cultura y la tradición. Por eso, el Distintiu también se otorga a empresas locales que permiten vivir experiencias vinculadas al paisaje y al patrimonio. Por ahora, se pueden visitar tres fincas con Distintiu. Can Det, en Sóller, es una possessió que se remonta al siglo XVI y conserva su almazara en funcionamiento; la visita incluye una degustación de productos. Alfàbia, en Bunyola, es una de las possessions más antiguas de la Serra de Tramuntana; la visita de la casa es un viaje por la historia que se completa con unos jardines únicos en Mallorca. Finalmente, la finca es Seregalls, en Fornalutx, es un centro de interpretación del olivar, que completa la visita, guiada o libre, con una degustación.

Asimismo, otros servicios pueden aprovechar este nuevo altavoz que ofrece el Consell de Mallorca en el centro de Palma para dar a conocer las actividades que organicen. Actualmente tres empresas disfrutan del Distintiu: el guía de montaña Martin’s walks ecotourism, la gestora cultural Més Cultura, turisme i patrimoni y la Fundación Vida Silvestre Mediterráneo, en su vertiente educativa.
La oferta de productos y servicios que garantizan la esencia de la Serra se irá ampliando a medida que empresas y entidades que cumplan con los valores de la Declaración se adhieran a la iniciativa del Distintiu Serra de Tramuntana Patrimoni Mundial.


