La empresa ha realizado obras emblemáticas como la del puerto de Cala Ratjada.
Si existe un referente en el compromiso con la sostenibilidad en el ámbito empresarial en Mallorca, es sin duda Melchor Mascaró. La firma es una de las más importantes en el terreno de la construcción y la gestión medioambiental y mantiene desde hace años una labor pionera en el valor ético y la responsabilidad social, que le han valido numerosas certificaciones de calidad.
El compromiso con la calidad de la empresa se expresa en algunos de sus últimos trabajos, como la reforma de un hotel con certificación ‘Breeam’ en sostenibilidad, con uno de los más altos grados de control y seguimiento, o el aprovechamiento de materiales antiguos restaurados como ejemplo de economía circular.
Pep Lluís Cobos es el director del departamento de Sistemas de Gestión Integral, que se encarga de garantizar la calidad de los trabajos de la empresa dentro de sus distintos ámbitos de actividad. La participación en eForum de la empresa mallorquina será en el marco de la primera sesión, durante la jornada de hoy, miércoles 10. Las ponencias en este espacio girarán en torno al tema La revolución del bienestar en nuestros municipios: energía, descarbonización, eficiencia y naturaleza urbana. Cobos estará presente representando a Melchor Mascaró en una mesa redonda en la que intercambiará opiniones con otros expertos sobre la necesidad de transformar las ciudades en ecosistemas verdes, en los que la gestión del agua será un elemento clave. Pero su visión va más allá y analiza un panorama social y económico complicado, en el que cabe tomar medidas valientes y estar a la vanguardia.
«El escenario actual es de impass normativo. Hay varias normas europeas que se deberían haber trasladado al ordenamiento jurídico español, ya que solo así serán de obligado cumplimiento. La situación nos deja en un cierta incertidumbre», asegura. En este escenario, las empresas como Melchor Mascaró siguen haciendo avances «en el que es el único escenario seguro, el del cambio climático y sus consecuencias».
Cobos detecta una tendencia cada vez más presente en la actividad económica: «Está claro que se tienen que tomar medidas al respecto. Hemos pasado de actos puramente estéticos a considerarlo como un asunto estratégico. Esa sensación está cada vez más presente». Para este experto, «en las horquillas de datos sobre el calentamiento global siempre se cogía el valor más bajo, el más optimista, pero estamos viendo cómo el problema está siendo de una magnitud muy superior a lo que esperábamos».
Es una cuestión con muchas derivadas: «En la situación geopolítica actual, ya no es solo que queramos ser más verdes, más responsables o más eficientes, es un tema de soberanía energética». Esta soberanía puede traer sin duda efectos positivos adicionales: «Hablamos muchas veces solo de la responsabilidad ambiental, pero no nos tenemos que olvidar de que tiene que haber una viabilidad económica y una responsabilidad social. La sostenibilidad tiene tres grandes patas, la económica, la social y la medioambiental, y todas ellas se deben tener en consideración.
Si económicamente no se es competitivo, difícilmente se podrá mantener una linea de actuación de cuidado de los trabajadores y responsabilidad social y medioambiental. Para Cobos «la sociedad debe pensar hacia dónde quiere ir». Ante un problema como el de escasez de la vivienda, se deben adoptar herramientas útiles como la construcción modular: «Si esta abarata el coste y me asegura que esas viviendas tendrán un mantenimiento más sencillo, mejores sistema pasivos frente al calor o al frío, y además suponen un importante ahorro energético tanto en su construcción como durante su uso, estamos hablando de ventajas en muchos niveles».
Melchor Mascaró ya está aplicando estos criterios en sus proyectos: «este año estamos empezando a probar estos revolucionarios sistemas. Pero no hay que olvidar que nosotros somos el constructor, no quien define el proyecto. Podemos ayudar, contribuir, asesorar y proponer el uso de nuevas tecnologías y aspectos mejorables. Tenemos en marcha, por ejemplo, un proyecto de unas 60 viviendas donde el baño llega a la obra como un bloque completo que solo debe conectarse. Con este sistema no tenemos que adquirir los diferentes materiales a diferentes distribuidores, con lo que se reducen enormemente los gastos de transporte y también su impacto en forma de emisiones a la atmósfera».
La empresa, que siempre vela por adoptar la medidas más oportunas para favorecer la sostenibilidad y la eficiencia, optimiza constantemente las cadenas de suministro. Este año se han comenzado a avanzar en el cálculo de la huella de carbono indirecta, la que afecta a todos los pasos de la cadena de suministro, desde el propio origen de materiales o combustibles. Solo así se puede optar por los suministradores más eficientes. En breve, también se empezarán a tomar medidas «para calcular la huellas hídricas y de residuos. Melchor Mascaró verifica todas sus huellas, tanto la balear, que es obligatoria, como la que pide el Ministerio, que aunque no es obligatoria, también medimos. En los próximos años queremos trabajar para mejorar en todos los aspectos de medición de la huella de carbono global».
Para ello, la firma ha empezado a aplicar nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial, que les ayuda a realizar los cálculos de las huellas de carbono: «Son nuevas tecnologías que nos están ayudando, no en la cantidad de información que podemos obtener, sino en su análisis pormenorizado. El que podamos tener más seguridad sobre los datos que estamos reportando tiene un impacto directo y nos permite ver dónde se debe actuar».
La intención es «ir cada vez más a lo fino, analizar datos cada vez más completos, para discernir qué proveedores tienen menor impacto y tenerlo en cuenta a la hora de elegirlos». Esta forma de trabajo implica además el extender al resto de la sociedad esos criterios: «Si las empresas exigimos cada vez más la sostenibilidad, los proveedores empezarán a tenerla muy en cuenta como factor de competitividad». Cobos destaca que es una manera de influir en sus subcontratas: «Llevamos casi 17 años haciendo seguimiento y acompañamiento de estas empresas colaboradoras en aspectos como el cumplimiento de las obligaciones fiscales y laborales, con resultados satisfactorios en general. Entendemos que añadir a esto la consideración de la huella de carbono o la gestión de los residuos, pondrá estas cuestiones en primer plano».
Cobos mantiene una actitud realista con respecto a la actividad de la empresa: «La construcción es de por sí agresiva con el medio ambiente, siempre hay un impacto, pero también puede tener un impacto económico y social positivos. Se tiene que buscar la manera de maximizar estos impactos positivos y minimizar dentro de lo posible los negativos. Esta es la mejor contribución que, como constructora, podemos hacer».