El consejero de Empresa, Empleo y Energía, Alejandro Sáenz de San Pedro, y el de Educación y Universidades, Antoni Vera, presentaron en el CEIP Son Oliva, en Palma, el Plan de Refugios Climáticos en Centros Escolares de las Illes Balears.
El Govern de les Illes Balears ha dado un paso más en su estrategia de adaptación al cambio climático con la puesta en marcha de una nueva línea de ayudas para la creación de refugios climáticos, una iniciativa que sitúa a las islas en la vanguardia de las políticas públicas orientadas a la resiliencia urbana.
La convocatoria, impulsada por la Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía, cuenta con una dotación de dos millones de euros y presenta una novedad clave: el anticipo del 80 % de las ayudas sin necesidad de garantías. Este mecanismo permite a ayuntamientos y entidades públicas iniciar los proyectos de forma inmediata, eliminando uno de los principales obstáculos en la ejecución de inversiones públicas.
El objetivo de estas ayudas es claro: transformar espacios públicos en entornos capaces de ofrecer confort térmico y protección frente a episodios de calor extremo, cada vez más frecuentes en Baleares. La comunidad autónoma, por su condición insular, es especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, con un aumento progresivo de las temperaturas y una mayor intensidad de las olas de calor.
Los proyectos financiados podrán superar los 300.000 euros y abarcan tanto la creación de nuevos refugios climáticos como la mejora de espacios existentes, incluyendo actuaciones en zonas exteriores e interiores. Desde la incorporación de zonas de sombra y vegetación hasta la adecuación de equipamientos públicos, el objetivo es generar una red de espacios accesibles que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.
Más allá de su dimensión ambiental, esta iniciativa tiene también un impacto económico relevante. El Govern vincula estas políticas a la dinamización del tejido productivo, especialmente en sectores como la construcción, el diseño urbano o la sostenibilidad, generando actividad y oportunidades en el conjunto del territorio.

El enfoque del Ejecutivo es claro: anticiparse a los efectos del cambio climático con medidas concretas y recursos reales. La posibilidad de anticipar el 80 % de las ayudas no solo acelera la ejecución de proyectos, sino que refleja una forma de gobernar orientada a facilitar soluciones y reducir trabas administrativas.
En paralelo, esta línea de actuación se enmarca dentro de una estrategia más amplia que incluye el impulso al autoconsumo, la movilidad eléctrica o la eficiencia energética. Todas ellas responden a un mismo objetivo: avanzar hacia un modelo energético más sostenible, menos dependiente del exterior y que genere beneficios directos para la ciudadanía.
Con iniciativas como los refugios climáticos, Baleares no solo se adapta al cambio climático, sino que se posiciona como un territorio que actúa con previsión, protegiendo a sus ciudadanos y reforzando su capacidad de respuesta ante los retos del futuro.
CEIP Son Oliva
El CEIP Son Oliva es un ejemplo claro de cómo las políticas de adaptación climática se traducen en actuaciones concretas con impacto directo en la ciudadanía. El Govern ha transformado su patio exterior en un espacio más fresco y confortable, incorporando soluciones que permiten a los alumnos disfrutar de zonas de sombra y bienestar durante los episodios de altas temperaturas. Se trata de una actuación que va más allá de la protección frente al calor, ya que integra también la generación de energía renovable, contribuyendo a reducir la factura eléctrica del centro.
